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octubre 27, 2026La linfadenitis caseosa es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en majadas de ovinos y caprinos de todo el mundo. No suele matar de forma rápida, pero se instala en el rebaño, se propaga en silencio y genera pérdidas por descarte de animales, decomisos en frigorífico, menor producción y depreciación de cueros y lana. Si alguna vez encontraste un «bulto» con pus espeso y verdoso en el cuello o detrás de la mandíbula de una oveja, es muy probable que estés frente a esta enfermedad.
En esta guía te explicamos qué la causa, cómo reconocerla, cómo se contagia y, sobre todo, qué puedes hacer para prevenirla y controlarla en tu establecimiento.
¿Qué es la linfadenitis caseosa?
Es una enfermedad infecciosa crónica causada por la bacteria Corynebacterium pseudotuberculosis. Afecta principalmente a los ganglios linfáticos, donde forma abscesos con un contenido espeso, de color blanco verdoso y aspecto «caseoso» (parecido al queso), de ahí su nombre. En inglés se la conoce como caseous lymphadenitis o CLA, y en algunas regiones se la llama simplemente «mal de bultos» o «pseudotuberculosis».
La bacteria es muy resistente en el ambiente: puede sobrevivir durante meses en el suelo, en instalaciones, en la cama de los galpones y en equipos de esquila, lo que explica por qué cuesta tanto erradicarla una vez que entra al rebaño.
Formas de presentación
Forma externa (superficial)
Es la más fácil de ver. Aparecen abscesos en los ganglios superficiales: debajo de la mandíbula, delante de la escápula (preescapular), en la zona de la ubre o el escroto, en el flanco (prefemoral) y detrás de la rodilla (poplíteo). En los caprinos son más frecuentes los abscesos en cabeza y cuello, mientras que en ovinos suelen aparecer también en los ganglios del cuerpo.
Forma interna (visceral)
La bacteria puede llegar a pulmones, hígado, riñones y ganglios internos. Esta forma es la más difícil de detectar en vida y suele asociarse al llamado «síndrome de la oveja flaca»: animales que pierden condición corporal progresivamente sin una causa evidente, con baja fertilidad y menor producción de leche o lana. Muchas veces se descubre recién en la faena o en una necropsia.
Síntomas: cómo reconocerla en tu majada
- Bultos firmes o fluctuantes en la zona de los ganglios, que pueden crecer lentamente durante semanas o meses.
- Abscesos que se abren solos y liberan pus espeso, blanco verdoso, sin olor fuerte.
- Pérdida de peso y de condición corporal sin causa aparente (forma interna).
- Tos o dificultad respiratoria cuando hay lesiones pulmonares.
- Menor rendimiento reproductivo y productivo en los animales afectados.
Importante: no todo bulto es linfadenitis caseosa. Hay otras causas de abscesos y masas, como la actinomicosis (que ya tratamos en nuestro artículo sobre bultos en la mandíbula), abscesos por inyecciones mal aplicadas, quistes o tumores. El diagnóstico debe confirmarlo un veterinario, idealmente con cultivo bacteriológico del pus o pruebas serológicas.
¿Cómo se contagia?
La principal fuente de contagio es el pus de los abscesos que se rompen, que contamina el suelo, comederos, bebederos, bretes e instalaciones. Las vías más habituales de entrada son:
- Heridas en la piel, especialmente las que se producen durante la esquila, el descole, la señalada, el baño o por alambrados y espinas.
- Equipos de esquila contaminados, que pueden pasar la bacteria de un animal a otro.
- Vía respiratoria, a partir de animales con abscesos pulmonares que eliminan bacterias al toser.
- Ingreso de animales comprados que portan la enfermedad sin signos visibles.
Por eso la enfermedad tiende a aumentar con la edad de los animales: cuantas más esquilas y manejos acumulan, más oportunidades de infección tienen.
Tratamiento: ¿se puede curar?
La respuesta corta es que el tratamiento es poco efectivo. La cápsula gruesa que rodea los abscesos dificulta que los antibióticos lleguen a la bacteria, y aunque un absceso externo se resuelva, el animal puede tener otros internos. Por esta razón, la mayoría de los servicios de extensión recomiendan enfocarse en la prevención y el control más que en la cura.
Si tu veterinario decide drenar un absceso, debe hacerse con guantes, en un lugar apartado del resto de la majada, recogiendo y eliminando todo el material (por ejemplo, quemándolo) y desinfectando la zona. Nunca revientes un bulto en el corral o en la manga: estarías sembrando la bacteria para todo el rebaño. Cualquier uso de antibióticos debe ser indicado por un profesional, respetando los tiempos de retiro en carne y leche.
Prevención y control en el establecimiento
1. Revisa y separa
Palpa regularmente los ganglios de tus animales, sobre todo antes de la esquila. Los animales con abscesos deben separarse y esquilarse al final, o directamente evaluarse para descarte, especialmente si tienen abscesos recurrentes o signos de forma interna.
2. Esquila higiénica
Esquila primero a los animales jóvenes y sanos, y al final a los sospechosos. Desinfecta peines, cortantes y tijeras entre lotes, y trata las heridas de esquila. Evita bañar a los animales inmediatamente después de esquilar con baños compartidos, ya que pueden diseminar la bacteria.
3. Instalaciones y manejo
Mantén las instalaciones limpias y libres de clavos, alambres sueltos o astillas que causen heridas. Desinfecta agujas y equipos de señalada, descole y castración.
4. Compra de animales
Revisa cuidadosamente a los animales antes de comprarlos, pide información sanitaria del establecimiento de origen y mantén una cuarentena antes de incorporarlos a la majada.
5. Vacunación
En varios países existen vacunas contra la linfadenitis caseosa, a veces combinadas con vacunas clostridiales. Su disponibilidad varía según el país, por lo que debes consultar con tu veterinario si hay alguna aprobada en tu zona y cuál es el plan adecuado. La vacuna reduce la cantidad de animales nuevos infectados, pero no cura a los que ya están enfermos.
¿Afecta a las personas?
Corynebacterium pseudotuberculosis puede, en casos poco frecuentes, causar linfadenitis en personas que manipulan animales o pus infectado. Por eso es recomendable usar guantes al revisar o drenar abscesos y lavarse bien las manos después del manejo.
Lleva el registro sanitario de cada animal con OvinApp
Controlar una enfermedad crónica como la linfadenitis caseosa depende mucho de saber qué animales tuvieron abscesos, cuándo y qué se hizo con ellos. Con OvinApp, la app gratuita para la gestión de ovejas y cabras, puedes registrar tratamientos y eventos sanitarios de cada animal desde tu celular, consultar su historial y tomar mejores decisiones de descarte y reposición.
Conclusión
La linfadenitis caseosa es una enfermedad que se gana con constancia: revisión periódica, esquila higiénica, separación o descarte de animales afectados, cuidado en la compra de reproductores y, donde esté disponible, vacunación. Ante cualquier bulto sospechoso, consulta con tu médico veterinario para confirmar el diagnóstico y definir el plan de control más adecuado para tu majada.
Fuentes
- MSD Veterinary Manual. Caseous Lymphadenitis of Sheep and Goats. https://www.msdvetmanual.com/circulatory-system/lymphadenitis-and-lymphangitis/caseous-lymphadenitis-of-sheep-and-goats
- Penn State Extension. Caseous Lymphadenitis (CL) in Sheep and Goats. https://extension.psu.edu/
- Sheep 101 / University of Maryland Extension (S. Schoenian). Caseous Lymphadenitis. https://www.sheepandgoat.com/
- INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Argentina). Publicaciones sobre sanidad ovina y caprina. https://www.argentina.gob.ar/inta


